Cascos Vikingos

Estatua de vikingo en Bryan High School

Estatua “idealizada”de un vikingo en un Instituto tejano

Suele suceder, y doy fe de ello porque a mi me ocurrió, que un primer acercamiento serio al mundo de los vikingos significa ver como caen por tierra de forma inmediata una serie de mitos que la televisión y los comics, principalmente pero no solo, se encargaron de popularizar. El primero, y aunque pueda pareceros banal a mi me resultó particularmente frustrante, es el de los cascos adornados con grandes cuernos. Sencillamente no los llevaban. Ateniéndonos al modo de lucha de la época, el llamado “muro de escudos” (del que hablaremos detenidamente en otro articulo), en el cual las fuerzas formaban en líneas compactas defendidas con los escudos solapados, los cuernos de un casco facilitarían al enemigo arrebatárnoslo con el consiguiente peligro de acabar con la cabeza abierta, muy abierta, irreversiblemente abierta. De hecho, la inmensa mayoría de guerreros nórdicos no podía permitirse siquiera la adquisición de un casco metálico. El tocado mas habitual era un capacete de cuero endurecido, cuando no un sencillo gorro de piel para amortiguar mínimamente los golpes en la cabeza.

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